El SEO ha muerto ¡Viva el SEO! | Marketalia

La expresión original sería “El Rey ha muerto, ¡viva el Rey!”, un grito que se exclamaba hace siglos delante del pueblo para despedir al soberano fallecido y reconocer a su inmediato sucesor.

Algo parecido ha sucedido en Google hace unas semanas cuando Amit Singhal anunció que abandonaba Mountain View después de 15 años como máximo responsable del buscador de Google. Aunque él ha declarado que se retira del gigante de Internet para dedicarse a la caridad y a la beneficencia, todo apunta a una diferencia de opiniones con el que hoy es su sucesor, John Giannandrea.

Este hecho ha producido un gran impacto en la Comunidad SEO ya que podemos estar al borde de una nueva era: pasamos de las búsquedas basadas en el algoritmo a las búsquedas basadas en Inteligencia Artificial.

John Giannandrea es la única persona dentro de Google que ha trabajado como experto en Inteligencia Artificial a través de la utilización del “aprendizaje profundo” (deep learning), un método de aprendizaje automático que utiliza un modelo matemático para imitar cómo funcionan las neuronas del cerebro humano.

Google lleva desde 2007 trabajando en este nuevo enfoque de aprendizaje profundo, un método que se reinventa rápidamente, al igual que se ha reinventado su buscador. En 2015, Google avanzó en este nuevo enfoque y comenzó el despliegue de un sistema de deep learning llamado RankBrain,  un generador de respuestas a las consultas de en el buscador.

¿Cómo afectará la Inteligencia Artificial al Posicionamiento SEO?

Mediante el análisis de grandes cantidades de datos digitales, estas redes neuronales pueden aprender todo tipo de tareas útiles: identificar imágenes, reconocimiento de comandos de voz en un smartphone  y, por lo que parece, dar respuesta a las consultas que se realicen en el buscador de Google.

El problema es que con este nuevo método de aprendizaje profundo, no tenemos el control sobre el algoritmo de búsqueda. El objetivo final para Google es crear una máquina de Inteligencia Universal capaz de procesar cualquier información desde cualquier lugar del mundo, y a partir de esos datos sabrá qué hacer a continuación (igual que un cerebro humano). De esta forma, será muy complicado saber qué factores toma en cuenta el sistema para decidir por qué un resultado de búsqueda en particular es más importante que otro en los resultados para una consulta determinada . De hecho, ni los ingenieros de Google ni los usuarios los conocerían.

Pero no es oro todo lo que reluce… nos encontraremos con errores comunes del uso de este método de aprendizaje profundo. Google Translate usa este tipo de metodología de aprendizaje profundo y es un claro ejemplo de errores de traducción. Estos errores normalmente se detectan, se comunican y se arreglan pero… ¿qué ocurrirá con los millones de búsquedas diarias? Seguramente habrá errores en los resultados de búsqueda de los que nunca nos enteraremos y por tanto no podremos solucionar.

Por último, como ya se hace con Google AdWords, con el uso de la Inteligencia Artificial en el buscador de Google se pretende que los resultados de búsqueda sean cada vez más personalizados. El ranking de resultados se basará en el usuario y en sus anteriores consultas así como otra información recopilada por Google, y no tanto en el uso de keywords o de enlaces entrantes como lo conocemos ahora.